lunes, 20 de febrero de 2012

A todos mis gatos

Algún día yo seré el equivalente masculino de la loca de los gatos. Ya no tengo ni idea de cuántos han pasado por mi casa. Lo que sí sé es que, desde Dixie (el hijo de Macha, la primera gata que conocí), todos llegan de alguna forma misteriosa a encariñarse conmigo. Todavía considero a ese gatito (es el primero en la fila de arriba) mi primera mascota.
Luego han pasado por acá una gran cantidad de felinos, quizás de las que más me acuerdo es de Missouri y su hija Satanás. De hecho, Satanás es por mucho la mejor gata que he tenido, una preciosa gata negra, la única que dormía conmigo todas las noches, y la única a la que me nacía alimentar. Bueno, creo que Mon Petit Chat, el único gato que me entendía cuando le hablaba francés, también dormía en mi cama.
También llevo con orgullo la cicatriz en la mano izquierda que me dejó Figo, el gato más salvaje que hemos tenido.


Esta imagen es solo un collage mal hecho de algunos de los gatos que hemos tenido en los últimos 4 años (excepto Dixie, que es de por ahí de 1999). La de las últimas dos fotos es Gata, y en la foto de la esquina está con su última camada.
Ahora tenemos en casa al gato más apuesto del mundo. Que, además, es estrella de cine (es el del centro, arriba). Un día que andaba grabando solo llegué a la casa y me dijeron que había aparecido en la puerta, pero se quedó como si hubiera vivido aquí siempre. Aparte de todo, también es el gato más tranquilo y chineado que hayamos tenido en mucho tiempo, quizás porque antes tuvimos muchas gatas, que son mejores cazadoras, pero menos afectuosas.
Aún así, a todos esos gatos que he tenido los he querido, los he chineado y he sabido dejarlos ir. Siempre he dicho que, como animales, tenemos mucho que aprender de ellos y no intentar cambiarlos a nuestra conveniencia, porque corremos el riesgo de hacer que dejen de ser gatos.

(En el Día Internacional del Gato, 2012).

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